martes, 28 de abril de 2020



La soledad en la empresa y la sociedad en la era de la comunicación

Vivimos en un mundo desarraigado en el que cada día nos sentimos más solos y aislados de los demás.
La creciente incorporación tecnológica en el trabajo nos coloca frente a artefactos electrónicos con los que no podemos interactuar humanamente, pero de los que no podemos prescindir para realizar nuestras tareas.
A esta relación hombre-tecnología se suma la creciente aceleración de las actividades laborales a la que nos vemos presionados todos los días, condicionando nuestro éxito o fracaso.
Nos dice Thomas L. Friedman que “… no estar disponible para los amigos y la familia, no hallar tiempo para la puesta de sol … cumplir zumbando nuestras obligaciones sin tomar aliento conscientemente, se ha convertido en el modelo de una vida exitosa”. [1]
Esta carrera tecnológico-laboral nos pide estar siempre actualizados y por ende a vivir permanentemente aprendiendo sobre los cambios diarios que nos invaden y presionan.
Pareciera que nuestro mundo económico y utilitario ha invadido todas nuestras esferas humanas. El detenernos nos parece poco productivo y por lo tanto lo desvalorizamos, perdiendo de esta forma contacto con nuestra interioridad, las personas que nos rodean y la sensibilidad para captar lo sutil y valioso que ocurre todo el tiempo a nuestro alrededor.
Pero lo cierto es que “ … el hombre está estructurado de tal manera que sólo halla su plenitud en la entrega a una persona, en la entrega a un tú personal” [2]
Leí en el diario La Nación un artículo que me impactó. Decía la periodista Silvia Pisani que “el 6% de la población europea -unos 30 millones de personas- no puede pedir ayuda a nadie o no tiene con quién hablar de sus problemas personales, de acuerdo con datos oficiales del Eurostat.”
“La soledad será una de las nuevas epidemias para Europa, suelen decir los demógrafos. Los casos de mayores en problemas por estar solos se han vuelto tan acuciantes en algunos países que llevaron a sus gobiernos a tomar medidas específicas. En Gran Bretaña -todavía dentro de la UE- la primer ministra Theresa May, se vio forzada recientemente a crear una Secretaría de la Soledad.”
Me impactó muchísimo tomar consciencia de la creación de esta Secretaría. Es más, diría que nunca pasó por mi cabeza sospechar que esto podría llegar a ocurrir.
“En Gran Bretaña el problema afecta a nueve millones de personas. De ese total, 200.000 llegaron a reconocer que no habían hablado con nadie "en el transcurso de un año", de acuerdo con el detallado estudio que dio paso a la creación de esa secretaria … El sondeo demostró que los casos son más frecuentes en grandes ciudades.[3]
Esta información contrasta con la “hiperconectividad” en la que vivimos inmersos, a través de las redes sociales, que paradójicamente nos aísla en una relación individual con una supuesta comunidad virtual a la que accedemos a través de las redes sociales. La conexión es en la “matrix”[4] virtual, pero no en la vida real de relación.
A mi modo de ver, es un error creer que esta pandemia comienza cuando la persona termina su actividad laboral por alcanzar una cierta edad, en la que deja de ser valioso para el mundo productivo, se lo descarta y se retira al ámbito de su vida privada. Por el contrario, el mundo laboral contemporáneo tiende a ser solitario e individualista, carente de vínculos, llevándonos a una progresiva fragmentación y atomización social, y dejándonos a la puerta de la depresión, por la pérdida de sentido de la vida.
Según Byung-Chul Han somos trabajadores “multitasking”, que vivimos en un mundo con “… un exceso de estímulos, informaciones e impulsos. (…) La cultura requiere un entorno en el que sea posible una atención profunda. Esta es reemplazada progresivamente por una forma de atención por completo distinta, la hiper atención. Esta atención dispersa se caracteriza por un acelerado cambio de foco entre diferentes tareas, fuentes de información y procesos.”[5]
En este mundo de excesiva actividad nos resulta muy difícil detenernos y escuchar. “El don de la escucha se basa justo en la capacidad de una profunda y contemplativa atención, a la cual al ego hiperactivo ya no tiene acceso.”[6]
Todo ello nos está llevando a una soledad humana y productiva, en la que no nos detenemos a mirar y contemplar. Estamos perdiendo nuestra capacidad de relacionarnos desde lo humano. Sólo nos conectamos en función de la utilidad económica. La consecuencia necesaria es el incremento del vacío, la depresión y la soledad en la que vivimos. “El hombre depresivo es aquel animal laborans que se explota a sí mismo, a saber: voluntariamente, sin coacción externa. Él es, al mismo tiempo, verdugo y víctima (…) El exceso de trabajo y rendimiento se agudiza y se convierte en auto explotación.”[7] Así, según Byung-Chul Han, “el exceso del aumento de rendimiento provoca el infarto del alma.”[8]  
¿Qué hacer frente a este vacío existencial, que nos ha llevado a un mundo solitario, egocéntrico y narcisista?
La respuesta más certera que encuentro es desarrollar nuestra capacidad de estrechar los lazos humanos, de forma tal de “… estar afectiva y espiritualmente uno con el otro.”[9] Poder estar “uno con el otro” requiere abrir nuestro corazón y estar dispuestos a vivir el mundo de quienes nos rodean, con todos sus anhelos, dolores y necesidades, lo cual nos llama a una escucha empática, en la que al escuchar, vivamos lo que los otros están sintiendo y necesitando, y nos hagamos un poco “los otros”.  Kentenich llama a esto “hogar”[10], ser “hogar” para otros. Es una forma afectiva y espiritual de relacionarnos con los otros, en la que acortamos la distancia y nos dejamos afectar por sus vidas, acogiéndolos con todo nuestro ser en nuestro corazón.
¡Me entusiasma esta definición de hogar, más amplia y abarcadora de la que comúnmente estamos acostumbrados a pensar, que incluye a todos los hombres en sus relaciones y en cualquier circunstancia!  Sostiene Kentenich que “hogar es aquella porción de nuestro ámbito vital, físico, anímico y espiritual en la cual recibimos y damos cobijamiento y que es, a su vez, símbolo del cobijamiento en Dios.”[11] Este cobijamiento sólo es posible si somos capaces de estrechar los vínculos y hacernos cercanos a quienes nos rodean.
Alguien podrá pensar que mi propuesta sólo puede aplicarse al ámbito personal y privado, pero no al mundo laboral y empresario.
Yo creo que, por el contrario, es decisivo y determinante incluir al ámbito laboral-empresario. De lo contrario nuestra respuesta se dirigirá exclusivamente al mundo de nuestras vidas privadas y sería parcial, mecanicista y no habríamos sanado la forma aislacionista y utilitaria que tenemos de relacionarnos en el trabajo.
En igual línea a lo recomendado, Enrique Shaw considera que la empresa debe ser como “hogar de relaciones humanas.”[12] Es decir que la empresa debe tender a generar un clima en el que podamos sentirnos afectiva y espiritualmente uno con el otro y no aislados y desconectados, sin que esta actitud nos lleve a perder el objetivo propio de una empresa que es producir bienes y servicios.
Kentenich nos señala esta enfermedad contemporánea al decirnos que “el desarraigo del hombre de hoy es resultado de la falta de vivencia de hogar. Aun cuando posea tierra, casas, a menudo no tiene hogar, le faltan esas vivencias.”[13] Por ese motivo “… la gran tarea es generar arraigo, luchar por el arraigo en todos los frentes … Debemos preparar al hombre un hogar en el hombre y en lugares concretos.” [14] y estos lugares deben incluir necesariamente el ámbito laboral, para que la vida sea orgánica e integral.
Hemos desarrollado una mirada tan marcadamente utilitaria de la empresa que muchos piensan que la aplicación de este cobijamiento espiritual, llevará a perder su rentabilidad y la debida exigencia para alcanzar las metas que se propone. Pero la realidad es muy distinta: es esta exclusiva búsqueda de metas utilitarias la que deja fuera del espíritu de sus miembros el sentido comunitario de llevar adelante una tarea en común y termina afectando a la empresa.
La empresa Google se encuentra actualmente diseñando una nueva sede. “La idea es simple: en lugar de construir edificios de concreto inamovibles, crearemos estructuras con bloques ligeros que se puedan mover con facilidad a medida que invirtamos en nuevas áreas de producto”, escribió David Radcliffe, vicepresidente de propiedad inmobiliaria de Google, en el blog de la compañía. “Grandes marquesinas translúcidas cubrirán cada sitio, controlando el clima en el interior, pero permitiendo la entrada de la luz y el aire. Con árboles, jardines, cafés y ciclopistas serpenteando a través de esas estructuras, nuestro objetivo es borrar la distinción entre edificios y naturaleza.”[15]
En este futuro entorno de integración de la naturaleza y trabajo, seguramente las personas se sentirán más a gusto, pero ¿se sentirán más cercanas, habrá más encuentros y menos soledad?
Antoine de Saint Exupéry señala que “Tú no puedes amar una morada que no tenga rostro y donde los pasos no tienen sentido.”[16] Este es el gran desafío de los líderes contemporáneos: transformar la cultura laboral mecanicista, ”multitasking”, de excesiva carga,  que nos agota y conduce a la soledad y el vacío existencial, por un trabajo que una la eficiencia y la rentabilidad con la alegría, el encuentro y la creatividad. 
Acompañemos las soledades de la vida actual llevando la alegría que surge de acercarnos con nuestro corazón al corazón de quienes nos rodean dentro y fuera de nuestro ámbito laboral, para así generar una comunidad de corazones.



Carlos E. Barrio y Lipperheide
6 de julio de 2019
carlosebarrio@gmail.com




[1] Thomas L. Friedman. “Gracias por llegar tarde” Editorial Paidós (2018), pág. 16.
[2] José Kentenich. “El mundo de los vínculos personales”. Editorial Nueva Patris-Herbert King (2015), pág. 255
[3] Silvia Pisani. La Nación 6 de abril de 2019.
[4] Utilizo este término refiriéndome a la película “Matrix”, de ciencia ficción escrita y dirigida por las hermanas Wachowski y protagonizada por Keanu Reeves, en la que se confunde la realidad de la vida con la que, supuestamente, se vive en la red que se crea a través de una conexión mental.
[5] Byung-Chul Han. “La sociedad del cansancio”. Editorial Herder (2015), págs. 33-35
[6] Byung-Chul Han. “La sociedad del cansancio”. Editorial Herder (2015), pág. 36
[7] Byung-Chul Han. “La sociedad del cansancio”. Editorial Herder (2015), págs. 30-32
[8] Byung-Chul Han. “La sociedad del cansancio”. Editorial Herder (2015), pág. 72
[9] José Kentenich. “Que surja el hombre nuevo”. Editorial Schoenstatt (1971), pág. 173.
[10] José Kentenich. “Que surja el hombre nuevo”. Editorial Schoenstatt (1971), pág. 173.
[11] José Kentenich. “Que surja el hombre nuevo”. Editorial Schoenstatt (1971), pág. 180.
[12] Enrique Shaw. “Notas y apuntes personales”. Editorial Claretiana (2013), pág. 53.
[13] José Kentenich. “El mundo de los vínculos personales”. Editorial Nueva Patris-Herbert King (2015), pág. 286.
[14] José Kentenich. “El mundo de los vínculos personales”. Editorial Nueva Patris-Herbert King (2015), pág. 286.
[15] Forbes México, 25 de mayo de 2019.
[16] Antoine de Saint Exupéry. “Ciudadela”. Editorial y Librería Goncourt (1983), pág. 22.



EL LIDERAZGO KENTENIJIANO COMO RESPUESTA AL CAMBIO TECNOLÓGICO EN LAS EMPRESAS

Vivimos en una era de permanentes cambios. El avance de la tecnología está generando la necesidad que nos adaptemos continuamente a nuevos escenarios humanos y laborales, lo que hace que el futuro resulte difícil de prever. En este sentido comenta Andrés Oppenheimer que la “Universidad de Oxford pronosticó que el 47% de los empleos corren el riesgo de ser reemplazados por robots y computadoras con inteligencia artificial en Estados Unidos durante los próximos 15 o 20 años”.[1]
Si bien Argentina y los demás países en vías de desarrollo no son Estados Unidos de América, los cambios tecnológicos tienden a expandirse por el mundo a una gran   velocidad.
Esta tendencia hacia un mundo tecnológico que jaquea el trabajo y la forma de producir, es confirmada por la llamada Ley de Moore, que sostiene que la potencia de los microchips se duplica cada 2 años, lo cual nos coloca frente a la necesidad de modificar en forma casi permanente los procesos productivos y de servicios que ofrecemos. Thomas L. Friedman dice que si tomamos por ejemplo “… un microchip Intel de primera generación de 1971, el 4004, y el último que ha lanzado al mercado, el procesador Intel Core de sexta generación, verás que el último chip ofrece 3.500 veces más rendimiento, es 90.000 veces más eficiente en lo energético y su coste es 60.000 veces menor”. [2]
Estos avances nos confrontan con la necesidad de adaptarnos a nuevos escenarios cambiantes en el mundo laboral y empresario. La adaptabilidad está resultando un factor clave a tener en cuenta en quienes trabajan, para no quedar al margen.
Los líderes se enfrentan a nuevos desafíos en los que las llamadas “competencias blandas” (en oposición a las “duras”) ganan cada vez más terreno en importancia, por la importancia que tiene la adaptación del ser humano a estos nuevos escenarios.
Dice John C. Maxwell que “La educadora y autora Bruna Martinuzzi cita un estudio realizado por una organización denominada EconomistIntelligenceUnit [Unidad de Inteligencia Economista]. Allí se identificaron las tres cualidades de liderazgo que serán importantes en los años venideros: «la capacidad de motivar al personal (35 %), la capacidad de trabajar bien de modo transcultural (34 %), y la capacidad de facilitar cambios (32 %)». Estas tres cualidades precisan de la adaptabilidad.
Un estudio más reciente desarrollado por Right Management [Gestión correcta] y publicado en The Flux Report [El reporte del cambio] deja en claro que la adaptabilidad es una necesidad que solo va en aumento. El mismo afirma que el 91 % de las contrataciones futuras del mercado laboral se basarán en la capacidad que tengan los individuos de tratar con el cambio y la incertidumbre. Los buenos líderes se adaptan. Cambian. No permanecen estáticos porque saben que el mundo que los rodea no permanece estático. Esto siempre ha sido así, pero nunca ha resultado más evidente que hoy, ni la capacidad de cambiar rápidamente ha sido más importante que en la actualidad.”[3]
El efecto que se está produciendo en los líderes frente a esta necesidad de adaptabilidad,es el de un cierto estado de incertidumbre e inseguridad, por no tener muy en claro cuál es el rumbo a seguir y no alcanzar la debida adecuación a estos cambios. El desafío esdesarrollar la capacidad de adaptarse sin perder el enfoquehacia dónde ir.El cambio tecnológico nos obliga a cambiar nuestra forma de pensar, liderar y actuar en el trabajo,perosin perder el rumbo. ¡Ese es el desafío del liderazgo actual!
Encuentro en José Kentenichuna sabia respuesta al dilema planteado, al proponernos un liderazgo novedoso, basado en desarrollar“vínculos jurídicos sólo los necesarios, libertad cuanta sea posible, y cultivo del espíritu en todos los aspectos y de manera plena y asegurada”[4]
Kentenich nos propone “una fuerte limitación o reducción adecuada del poder en lo organizativo-jurídico, unida a una plenitud de poder extraordinariamente rica en lo vital.”[5]
La fórmula de Kentenich es la adecuada respuesta para el liderazgo contemporáneo, en la que se requiere una gran flexibilidad y adaptabilidad, sin perder el enfoque del rumbo.
La tendencia a fortalecer los vínculos jurídicosy/u organizativos en la empresa, que en el pasado la llevaron al éxito, es la tentación de muchas empresas y líderes, que buscan “asegurar” los logros obtenidos,creyendo que el éxito del pasado se repetirá sin solución de continuidad, si se refuerza la fórmula empleada. Hay muchos ejemplos que nos muestran este fracaso, como Kodak, Blockbuster o Blackberry, por citar algunos.
Muchas veces las empresas se orientan por una determinada -y rígida- concepción de sí mismas, que termina encorsetándolas en una forma fija de producir, gerenciar, relacionarse con los empleados y el medio social, corriendo el riesgo de producir un vacío del espíritu y pérdida de contacto con lo profundo y auténtico del trabajo y la persona. Y por el otro lado -a partir de esta mirada- tienden a reforzar las estructuras organizativas para asegurar esta concepción de sí misma.
Tenemos que ser conscientes de la vigencia del viejo axioma citado por Kentenich, que sostiene que “el espíritu se crea una forma; la forma protege el espíritu, pero conlleva el peligro, con el paso del tiempo, de devorarlo.”[6]
Es la primacía del cultivo del espíritu en el líder kentenijiano, lo que le permitirá dar respuesta a las nuevas cualidades requeridas en el mundo laboral, como plantea Bruna Martinuzzi. Sólo un hombre lleno de espíritu será capaz de motivar a su equipo, comprender los cambios transculturales y facilitar los cambios. Sólo quien desarrolle un espíritu libre y creativo tendrá el oído atento a estas nuevas realidades y vivirá más desapegado de las rígidasestructuras organizativasque pretendan limitarlo.
Este espíritu es el que lo llevará a contactarse con los cambios verdaderamente profundos de cada momento, que se van gestando detrás de los cambios tecnológicos. Sólo una mirada atenta y descontaminada de lo inmediato y urgente, será capaz de ver la luz en el camino. 
Este liderazgo se regirá entonces por el modelo del hombre nuevo que nos propone Kentenich, como una “personalidad autorresponsable, interiormente libre e independiente, animada por el espíritu, que tiene voluntad de decisión y alegría en ella y que se mantiene alejada tanto de una esclavitud a la forma como de una arbitraria carencia de vínculos”.[7]
Este líder tendrá que estar abierto a detenerse para reflexionar las preguntas que nos haceJohn C. Maxwell: “¿Qué tan dispuesto está usted al cambio? ¿Está listo para empezar a hacer más preguntas en lugar de dar más respuestas? ¿Está preparado para convertirse en un mejor oyente, en un mejor observador?”[8]
El exceso de tareas que nos plantea la aceleración tecnológica en la que nos movemos, nos lleva  a que se siga cumpliendo lo que Gary Hamel y C. K. Prahalad señalaronhace ya más de 20 años atrás que “ … los directivos superiores  dedican menos de un 3% de su energía a generar una perspectiva colectiva del futuro”[9], tornándose esta tendencia como un círculo vicioso en lugar de virtuoso.
Sin una pausa reflexiva no podremos avanzar hacia el desarrollo de una visión enriquecida con el aporte de todos.
Como nos dice Enrique Shaw “sepamos escuchar con el propósito de comprender”[10]Sólo de esta manera podremos desarrollar el alma de la empresa, en  la que vayamos descubriendo una visión compartida que le dé sentido.
Sólo un hombre que “… cultive el espíritu en todos los aspectos y de manera plena y asegurada”[11]será el que podrá guiar el rumbo y hacer de la empresa “ … una comunidad de vida … un hogar de relaciones humanas”[12]en medio del permanente cambio tecnológico que debemos desentrañar y adecuarnos todos los días.



Carlos E. Barrio y Lipperheide
carlosebarrio@gmail.com
7 de mayo de 2019






[1]Oppenheimer, Andrés. ¡Sálvese quien pueda!: El futuro del trabajo en la era de la automatización (SpanishEdition) (Posición en Kindle16-17). PenguinRandomHouse Grupo Editorial México. Edición de Kindle.
[2]Thomas L. Friedman. “Gracias por llegar tarde”. Editorial Paidós (2018), pág. 53.
[3]Maxwell, John C. Los cambios en liderazgo (SpanishEdition) (p. 6). Grupo Nelson. Kindle Edition.
[4]José Kentenich. “El mundo de los vínculos personales” (Editorial Nueva Patris –Herbert King-, 2015), pág. 81
[5]Kentenich, José. El secreto de la vitalidad de Schoenstatt - Tomo 1 (SpanishEdition). Nueva Patris. Kindle Edition.
[6]José Kentenich. “El mundo de los vínculos personales” (Editorial Nueva Patris –Herbert King-, 2015), pág. 82.
[7]Horacio Sosa Carbó. “El desafío de los valores””. (Editorial EDUCA, 2.000), pág. 174.
[8]Maxwell, John C..Los cambios en liderazgo (SpanishEdition) (p. 9). Grupo Nelson. Kindle Edition.
[9]JimKouzes. Barry Posner. “El desafío del liderazgo”. EditorialGranica (1997), pág. 172.
[10] Enrique Shaw. “Y dominad la tierra”. Editorial ACDE (2010), pág.43.
[11]José Kentenich. “El mundo de los vínculos personales” (Editorial Nueva Patris –Herbert King-, 2015), pág. 81
[12] Enrique Shaw. “Notas y apuntes personales.”. Editorial Claretiana (2013), pág. 53.

viernes, 24 de julio de 2009


Amor al enemigo que hay en mí

Un sábado el hijo de un rabino fue a rezar a una sinagoga que no era la de su padre. A su vuelta, el rabino le preguntó: "Y bien, ¿has aprendido algo nuevo?". Y el hijo respondió: "Sí, naturalmente". El padre, un poco picado en su orgullo de rabino, prosiguió: "Entonces, ¿qué es lo que enseñan allí abajo?". "Ama a tu enemigo", le respondió el hijo. El padre se apresuró a replicar: "Predican lo mismo que yo. ¿Cómo puedes pretender haber aprendido algo nuevo?" El hijo respondió: "Me enseñaron a amar al enemigo que habita en mí, mientras que yo me encarnizo en combatirlo".

jueves, 23 de julio de 2009

DIÁLOGO SOBRE LA MOTIVACIÓN (2da. Parte)
A continuación transcribo la segunda parte del Diálogo sobre la Motivación, en el que participan Gachi Rosati (artista plástica), Fernando Rigou (empresario) y Carlos Pérez Burdieu (psicólogo).

SEGUNDA PARTE

GR: Creo que la motivación es importante porque es como arrancar el motor, mantiene la inquietud y el movimiento generado. Intento manejarme con una motivación libre, donde brindo herramientas y consignas para que los alumnos puedan experimentar e improvisar encontrando su estilo propio. En mis clases teóricas de Estéticas y Culturas Contemporáneas para alumnos de 5to año, puedo plantear de manera más concreta la problemática de los momentos de crisis. La motivación que intento generar es a partir de cuestionamientos que estimulan nuevas formas de pensar. Es decir, por lo general no doy respuestas concretas a las problemáticas planteadas, como por ejemplo "¿debe el arte tener compromiso político y social?", porque creo que no hay 1 respuesta correcta y cerrada para todo, y considero que a través da la reflexión y el intercambio de opiniones con fundamentación es la clave para repensar un territorio imaginario con posibilidades para todos. Y creo que desde la educación y en la boca de los chicos todo esto puede re-pensarse.
Para mí no es fácil estar siempre motivado, pero intento conectarme con mis motivaciones para poder perseguirlas y hacer algo con ellas. Para estar siempre conectado intento hacer cursos para que mis conocimientos crezcan y mis motivaciones se concreten, y no se agoten mis recursos para motivar a otros.
FR: Yo trato de transmitir desde mi experiencia, y en este caso la realidad que metocó vivir me hace pensar que hay personas que nacen con motor propio yotras que necesitan ser empujadas. Creo que, como siempre, la mejor manerade transmitir es con el ejemplo y, en mi caso personal, he observado como secomportan las personas exitosas y he descubierto que son personas que nonecesitan ser empujadas a la acción, que se anticipan, que aprenden de losdemás lo positivo y que se adaptan a las circunstancias sin ponerse lasexcusas que están siempre disponibles para no hacer. Creo que hay"locomotoras" y "vagones". Puede transformarse un vagón en una locomotora?,entiendo que si ya tiene el motor y no lo ha hecho funcionar es posible,pero en el fondo creo que los vagones están destinados a ser empujados y noa empujar, cosa que no es mala de por si ya que sino, qué pasaría si todosfuéramos locomotoras?Me salió un poco complicado o se entiende?Cuando siento que no tengo el impulso que me lleva a la acción, me siento mal conmigo mismo y algo me impulsa a buscar el combustible (motivación) que lo reactive.
GR: Creo que una manera que puede servir para que alguien logre descubrir por sí mismo su “propio motor” y se independice de la transmisión de los demás, es la estrategia de no dar respuestas, sino de motivar a partir de las preguntas. A partir de las preguntas, el diálogo no cesa, y la persona puede “auto gestionarse” recreando un diálogo que con la práctica, en un futuro será un diálogo interno. Es una construcción del pensamiento creo yo, más libre.
Para mí el motivo del “motor propio" es el misterio de la vida misma, nuestra necesidad como seres humanos de asimilar, conocer y representar el mundo que habitamos, con el objetivo de conectarnos con el “aquí y ahora” a través de la percepción.
CPB: Creo que conviene distinguir entre automotivación y motivar a otros. Creo que la primera pregunta se refiere a la motivación de los otros y la segunda a la automotivación. Ambas son importantes y tienen muchos puntos de contacto aunque no son lo mismo.Empiezo contestando la segunda. Para mí el manantial o motor propio es lo que me da satisfacción, hablo de una satisfacción profunda, podría llamarla también felicidad. Cuando encuentro el manantial aparece lo que me gusta, lo que me realiza, siento que soy más yo mismo. La imagen del manantial me remite a lo fluido, si no fluyo en lo que hago me doy cuenta que el manantial no está en la vertiente de lo que hago.Con esto empiezo a contestar la primera, para que otro encuentre su manantial un criterio útil que puede orientar la búsqueda es el de la fluidez. La pregunta sería en qué situaciones o actividades siente la persona que fluye, que va sin esfuerzo, que es llevada casi sin darse cuenta. O bien por el contrario, cuáles son las ocasiones en las que seesfuerza en extremo y aparece la sequedad, la aridez esta es una señal clara de haberse apartado del manantial.La frescura y la fluidez son dos criterios que considero relevantes para ayudar a otros a encontrar el manantial. O por el contrario, la aridez y la fatiga excesiva para advertirle que va en la dirección equivocada.
FR: El fútbol siempre fue y sigue siendo una de mis grandes pasiones. Desde chico fui fanático de River, pero mi gran pasión siempre fue jugar ya que tuve la fortuna de ser bastante bueno y esto me dio la oportunidad de jugar en diversos ámbitos: colegio, barrio, amigos, inter empresas, etc. Conocí muchos lugares y mucha gente y estoy realmente agradecido a esto porque tuve el privilegio de ver y vivir distintas realidades, sobre todo, socioeconómicas. Dentro de la cancha, somos todos iguales y esto representa una gran diferencia con otros aspectos de la vida, como el laboral por ejemplo. Cuando era chico, el fútbol profesional se vivía por la radio o yendo a la cancha, luego, leyendo los diarios. Los domingos, yo iba a la parada de diario más cercana a mi casa a esperar que llegara la 6ª de La Razón y ahí podía palpitar lo que había pasado en la jornada. Los jugadores se quedaban en sus clubes durante años y eran verdaderos representantes de la camiseta y del Club. Era rarísimo que un jugador de River pasara a Boca o viceversa.
Los avances tecnológicos, específicamente los avances en las comunicaciones, cambiaron radicalmente nuestra forma de relacionarnos, y en esto, el fútbol no es ajeno. Hoy, a mi me pasa, que prefiero ver un partido de futbol español o inglés, cómodamente sentado en mi casa, en lugar de ir a ver a River a la cancha. En Europa, están los mejores jugadores del mundo, todos juntos en los mejores equipos y los podemos ver en tiempo real, cómodamente instalados. Son jugadores que en muchos casos a los 22 años pasaron por varios equipos y fueron comprados y vendidos según conveniencia e intereses muchas veces desconocidos. Pero la realidad es esta y los mejores jugadores están allí.
Hice toda esta introducción para contarles que con un mes de anticipación me reservé la tarde del miércoles pasado para quedarme en casa y ver la final de la Champions Leage entre los dos mejores equipos del planeta, el Barcelona y el Manchester. Para mi, fue como asistir a la final de un mundial y lo pude vivir con pasión ya que en este fútbol sin fronteras actual, yo me fui haciendo hincha del Barcelona; por su juego que me encanta, por Messi y porque me tira mas España que Inglaterra.
Al otro día leí un artículo que contaba que minutos antes de que empezara el partido, mientras los jugadores del Manchester eran dirigidos por su preparador físico para hacer el calentamiento previo, en el vestuario del Barcelona se vivía una situación muy diferente. Por primera vez Pep Guardiola, el técnico de Barcelona no habló. Necesito solo 14 minutos había dicho. Durante la mañana, junto a su equipo había preparado el vestuario y había colocado un proyector y una gran pantalla. Hizo sentar a sus jugadores frente a la pantalla, apagó la luz y proyectó escenas cuidadosamente seleccionadas de la película Gladiador, aquella protagonizada por Russell Crowe en que un general romano es convertido en esclavo, se transforma en gladiador y termina derrotando a su enemigo en el circo. Cuando prendieron las luces, la mayor parte de los jugadores estaba llorando, pero por la emoción y con unas ganas locas de salir al combate. Por supuesto la historia se sabe y tiene mayor significado porque el Barcelona ganó.
Pensé en esto y me pregunté si me hubiera gustado estar en el lugar de Guardiola o en el de los jugadores. Sin duda me hubiera gustado estar en ese vestuario de cualquiera de los dos lados. Me dije, Guardiola es el motivador y los jugadores los motivados. También me dije que Guardiola (hoy motivador) hasta hace no mucho tiempo estuvo del lado de los que necesitan ser motivados y por lo visto aprendió la lección como nadie, esto es, la importancia de la motivación para conseguir nuestros logros.
Mientras tanto, los jugadores del Manchester hacían calentamiento previo en el vestuario…
CPB: Gracias Fernando por compartir esta buenísima experiencia. No soy, ni fui muy aficionado al fútbol, tal vez porque no tuve dotes naturales y no existían en los días de mi infancia escuelas de fútbol como las hay hoy. Probablemente otra hubiera sido mi trayectoria futbolística con un poco de capacitación.
A pesar de esto puedo entender de qué se trata esta forma de motivar del técnico. Emoción y motivación no sólo se conectan etimológicamente, en nosotros están biológicamente y psicológicamente y éticamente ligadas. Motivar de esta manera es apelar a las múltiples dimensiones del ser humano, la biológica, la psicológica y la ética. Supongo que para darle consistencia a la motivación tendremos que apelar a todas sus dimensiones.

miércoles, 22 de julio de 2009

LIBRO VIVIR LA EMPRESA EN FORMA ORGÁNICA
Es una alegría la publicación de mi libro por parte de Editorial Patris.
Aprovecho este espacio para agradecer muchísimo a todos los que me ayudaron, de una u otra manera, a poder llegar a su edición.
Transcribo a continuación los textos que figuran en la contratapa del libro, el primero de una parte del Prólogo del P. Ángel Strada y el segundo de la Introducción de Gustavo López Espinosa, consultor en capacitación y desarrollo de personas.
"Las reflexiones de Carlos Barrio giran en torno a una nueva visión de la empresa. Lo hace desde un autor y desde una perspectiva concreta: “mostrar la riqueza que se deriva de la aplicación a las empresas de un conjunto de leyes y principios orgánicos desarrollados por Kentenich ... Elementos propios de la espiritualidad de Schoenstatt, tales como la fe práctica en la divina providencia o la teoría y práctica del ideal personal, aparecen de repente con una nueva luz y una nueva riqueza. Sorprende realmente cuánta actualidad y vigencia ganan cuando la lectura se la hace desde la persona del empresario y la gestión empresarial.
Otro de los méritos del presente trabajo es el diálogo fecundo que establece entre el Padre Kentenich y numerosos autores modernos y antiguos. Como en todo diálogo de buena calidad se produce entonces un ir y venir de puntos de vista, una enriquecedora complementación, una sugerente confirmación o bien un crítico cuestionamiento. Carlos Barrio ha hecho un valioso aporte a lo que el Papa Juan Pablo II en 1985, en ocasión del centenario del natalicio del Padre Kentenich, le encomendó a los miembros del Movimiento de Schoentatt cuando les dijo que cada uno participaba del carisma del fundador, una experiencia del Espíritu “transmitida a los propios discípulos para que ellos la vivan, custodien, profundicen y desarrollen constantemente” poniéndola a disposición de la Iglesia y de los hombres." (P. Angel Strada)
"... Guiado por el pensamiento orgánico del Padre José Kentenich, Carlos aborda con valor y paciencia pedagógica las cuestiones mas desafiantes que la realidad empresaria plantea al empresario que honestamente, no se queda satisfecho con gestionar mas o menos bien el negocio, sino que anhela vivir la empresa como vocación particular.
Digo que el texto que tenemos entre manos me resultó pedagógicamente claro, pero digo además que es valiente. Es valiente porque aborda temas profundos que hacen a la esencia del gestionar un negocio renunciando a la tentación tan común de cubrir todo con un hipócrita barniz de humanismo dulzón." (Gustavo López Espinosa)

viernes, 12 de junio de 2009

DIÁLOGO SOBRE LA MOTIVACIÓN PRIMERA PARTE
A continuación transcribo la Primera Parte de un diálogo sobre la Motivación que venimos sosteniendo desde hace un tiempo a esta parte entre Graciela Rosati, artista plástica (realizó muestras colectivas; Salón Pequeño Formato de La Pampa julio de 2008, Proyecto A diciembre de 2006, “Sobre-textos” Galería Isidro Miranda julio de 2006, Espacio Pez Negro con la Agrupación P/A septiembre de 2005, Fundación Renovar Argentina con la agrupación Trecemasuno entre otras), Fernando Rigou, empresario (ex Presidente de Xerox Argentina hasta principios de 2009) y Carlos Pérez Burdieu, terapeuta (especiailzado entre otras disciplinas en temas vocacionales y el Test de Benziger).Se ha generado un intercambio muy rico de opiniones y puntos de vista, fruto de la complementación de miradas que parten desde distintas disciplinas, pero que confluyen en un mismo tema. Siento que se da algo así como una interacción de varios instrumentos musicales de una orquesta, que a través del diálogo, van desarrollando distintas melodías y que al mismo tiempo se integran en una armonía compartida. Espero que les parezca interesante y lo disfruten.
Carlos Barrio (CB): He pensado que sería muy interesante que conversemos por mail entre nosotros, sobre un tema que considero que los tres tienen una aproximación diferente y muy rica: LA MOTIVACIÓN.Me hago muchas preguntas en estos tiempos en los que vivimos una muy fuerte crisis económica mundial (y argentina), en la que todos estamos preocupados por la recesión y en la que veo que muchas personas se quedaron o van a quedarse sin trabajo, o quizás, quienes los conserven, no vayan a tener aumentos salariales, o quizás, quienes emprendan nuevos proyectos, se encuentren en un clima general de desánimo.Les dejo tres preguntas que se me ocurren pueden resultarles disparadoras, para que compartamos una reflexión común, desde sus propias experiencias y disciplinas, a través del diálogo que se genere en el intercambio de mails:- ¿resulta la motivación un tema importante a trabajar con las personas con las que interactuamos en estos momentos (ya sean pacientes, vendedores, alumnos)?;- ¿cuál es el camino para generar motivación en las personas en estos momentos de crisis?;- ¿cómo vivo personalmente la motivación?; ¿necesito motivarme a mí mismo?; ¿de dónde me nutro para vivir motivado?Desde ya que toda otra reflexión sobre este tema es perfectamente válida, aunque no se vincule directamente a estas preguntas.Fernando Rigou (FR): Gracias Carlos por incluirme en este diálogo.Para romper el hielo se me ocurre contarles un poco de mi experiencia personal. Trabajo desde los 17 años en ventas (tengo 56) y a través de estos años, pude comprobar la gran importancia que tiene la motivación para el logro de cualquier tipo de resultados (personales o profesionales). A través de este tiempo entendí, que no mas del 5% de las personas tiene "motor propio", el resto, necesita ser empujada para mantenerse en movimiento y lograr sus objetivos. Creo que el tener claros los objetivos, saber perfectamente para que uno hace lo que hace y que impacto causará nuestra acción, en uno mismo o en una organización son elementos fundamentales que en sí mismos encierran un alto grado de motivación.Las preguntas que se hace Carlos:- ¿resulta la motivación un tema importante a trabajar con las personas con las que interactuamos en estos momentos (ya sean pacientes, vendedores, alumnos)?Para mi, la motivación no es importante, es fundamental.- ¿cuál es el camino para generar motivación en las personas en estos omentos de crisis?;Depende de la situación y fundamentalmente de las personas. Cada persona es un mundo diferente y por eso, hay que trabajar primero en conocer a la persona para saber cómo motivarla. No todos reaccionamos de la misma manera ante determinados estímulos.- ¿cómo vivo personalmente la motivación?; ¿necesito motivarme a mí mismo?; ¿de dónde me nutro para vivir motivado?Yo me motivo generándome nuevos desafíos. Tengo motor propio, pero también acepto con los brazos abiertos la motivación cuando me viene de afuera. A veces una mano en el hombro, o que la gente que trabaja conmigo me agradezca un trabajo bien hecho, me motiva aun más que el beneficio económico.Bueno, espero que estos comentarios sirvan para abrir el diálogo.Carlos Pérez Burdieu (CPB): Durante mucho tiempo me costó conectar con una motivación profunda que diera impulso entusiasmado a lo que hacía. Sabía que era fundamental porque está justamente en el fundamento de lo que hacemos, pero a mí la que tenía no me resultaba una base firme.Estuve muy ligado a la teología católica, me impactaban las imágenes bíblicas del manantial y la cisterna usadas por los Profetas. A la cisterna la llenan y el manantial se nutre de la profundidad de sí mismo. Conocía la motivación estilo cisterna, me motivaban y me dejaba motivar, pero al poco tiempo algo se estancaba. Perdía el entusiasmo o el motor propio como lo llama Fernando. Intuía la existencia de la motivación que procede de lo profundo de sí mismo, el manantial, pero no conectaba con ella. Este fue el primer descubrimiento: existen distintos niveles de profundidad en la motivación, cuanto más profunda e interior más intensa y duradera.El segundo descubrimiento que pude hacer fue este: supe lo que no me motivaba antes de saber lo que sí me motivaba, es decir conocí la motivación primero por la vía negativa y esto creo que ocurre con frecuencia, conocemos mejor lo que no nos gusta o no nos motiva y es un buen dato si lo aprovechamos ya que nos pone en camino para seguir buscando.Hoy estoy más conectado con la motivación profunda y creo que este es uno de los ejes en la construcción de nuestro propio desarrollo, de nuestra realización, de nuestra felicidad.GR: Quiero contarles que en mi vida, de manera accidental, descubrí que la docencia era una motivación increíble para mí misma. Digo, accidentalmente, porque en realidad no estudié una carrera con materias pedagógicas ni mi formación fue un profesorado. Pero con las vueltas de la vida y luego de probar trabajos laborales dentro del campo artístico que no me gustaron, me topé con la posibilidad de enseñar en escuelas y talleres, y descubrí que me fascinaba hacerlo. Disfruto transmitir lo que me apasiona, y dejar en mis oyentes una impronta, que suma a la idea romántica de querer trascender. La transmisión es para mí, un efecto mágico que me permite motivar a mis alumnos. Y mis estrategias son simples: utilizo la novedad, la creatividad y el entusiasmo. Los niños tienen muchas curiosidades y los adultos debemos ayudarlos a que puedan seguir sus motivaciones a través del habito de la búsqueda. Una motivación nos lleva a la otra, recorriendo un camino sin fin. Motivar a mis alumnos me motiva a mí misma, y mi motivación, los motiva a ellos. Tenemos un lazo recíproco.Por otro lado mi motivación plena, creo yo, siempre fue mi práctica artística. El motor primero fue la intención de hacer catarsis y transformar en una representación, sentimientos muy personales. Y descubrí que era altamente revelador y que era una búsqueda para toda la vida.No es fácil estar siempre motivado, de hecho el proceso artístico es un camino difícil de atravesar, porque nos encontramos constantemente con la pregunta "¿qué quiero decir?" y "¿cómo?". Y ese pasaje está lleno de crisis y cuestionamientos, que hacen de una obsesión enredada, que cuando se revela, cae de madura como un efecto de ola, que suele ser el mejor momento del proceso. Entonces aparece la obra: concreta y material. Y luego una vez más en forma cíclica comience el proceso, persiguiendo una nueva motivación. Una nueva búsqueda, una nueva crisis y nuevo planteo: "¿que quiero decir?".CB: Creo que la Motivación es un “despertar” algo en el otro, que se encuentra ya en mayor o menor medida en forma incipiente y/o conciente. Y porque se encuentra en el “otro” es que es posible que algo le resuene interiormente y lo movilice, ya que estamos tocando una fibra que lo hace resonar.Motivar sería como encender la llama del otro (encender el “motor propio”, parafraseando a Fernando) y por lo tanto, su objetivo último sería que esa llama pueda permanecer encendida por sí misma en el otro (conectada a su “manantial” y no a la cisterna, parafraseando a Carlos) y que el otro, al tomar conciencia de su Motivación, irradie su entusiasmo (y se entusiasme “transmitiéndolo a otros”, parafraseando a Gachi).Si esto que digo es compartido por Ustedes, les quiero preguntar lo siguiente:1) ¿cómo puedo hacer para que el otro logre descubrir por sí mismo su “manantial” (y deje de lado la búsqueda de la cisterna), su “propio motor” (y no necesite de otro para encender su motor) y llegue a la “obra” a través de las crisis y cuestionamientos propios y no a través de mi transmisión y/o motivación) ?2) ¿Qué es para Ustedes este “Manantial”, el motivo del “motor propio”, “lo que les genera el entusiasmo para irradiarlo a los demás”? ¿Es algo así como el “tesoro escondido” que nos habla el Evangelio? ¿Qué hace que ustedes se sientan “impulsados”?FR: Para mí, siempre la motivación resulta importante a la hora de trabajar con otros. Repito algo que dije en mis comentarios de la vez pasada: es fundamental conocer al otro para saber cómo motivarlo. Tuve la oportunidad de trabajar mucho tiempo con vendedores y aunque parezca mentira, al vendedor se lo motiva mucho más desde el desafío personal que desde la recompensa económica. El hecho de estar en los primeros lugares del ranking de ventas, resulta mucho más movilizador que la promesa de un premio económico. Esto es en general, ya que es la tarea primordial del jefe o gerente, entender a la persona con la que trabaja y descubrir cuáles son los mecanismos que lo movilizan para ayudarlo a sacar todo el provecho de si mismo.Tener objetivos claros, fijarse metas de corto, mediano y largo plazo, generar planes de acción realistas que permitan cumplir las metas propuestas son, para mi las claves para motivar en tiempos de crisis. Si a la crisis le agregamos falta de objetivos o metas imposibles de cumplir estaremos generando una bomba que nos explotará en la mano. Una reacción únicamente reactiva ante los problemas y desafíos nos llevará a una sobrecarga de stress que alimentará un círculo vicioso difícil de revertir.Trato de ser positivo. Me motivan los desafíos difíciles. Siempre, para actuar, necesito estar motivado. No me motiva vivir en la mediocridad, sin exigirme más a mi mismo de lo que estoy dando. En los momentos de excesiva calma me aburro y para despertarme, salgo a buscar nuevos desafíos.
(continuará)







sábado, 9 de mayo de 2009

EJERCICIO DE MEDITACIÓN SOBRE LA ORIGINALIDAD

Me siento cómodamente en un lugar tranquilo, apartado, en el que pueda estar solo conmigo mismo, sin interrupciones.

Voy aquietando lentamente mi respiración, sintiendo cómo entra y sale mi aliento de mis pulmones, imaginando que al inspirar, todo mi ser se llena de energía, nutrientes y paz; y que al expirar, me desprendo de mis temores, preocupaciones, angustias, tensiones, pensamientos tóxicos …

Dejo que mis pensamientos pasen, sin detenerme en ellos y regreso siempre a mi respiración, para volver a la calma interior.

Me dirijo ahora a lo más profundo, a ese lugar en el que habita mi ser. Allí me encuentro muy a gusto y en paz. Es un lugar cálido, en el que percibo una luz que nunca se apaga …

Contemplo esa luz y descubro que me revela que soy valioso, único e irrepetible. Voy recorriendo paso a paso, todos los aspectos valiosos que reconozco en mi persona … Doy gracias por los dones recibidos …
Recorro mi historia personal y voy visualizando todos aquellos momentos y situaciones de mi vida en los que me sentí apreciado, cuidado y amado, comenzando por los recuerdos de mi primera infancia …, pasando por mi niñez …, mi adolescencia …, mi juventud …, mi adultez …, mi presente …

Le doy gracias a todas las personas que de una manera u otra, me apreciaron, cuidaron y amaron y contribuyeron para que hoy sea la persona que soy …

Tomo conciencia de los aspectos valiosos que reconozco como más propios de mí y que me caracterizan y distinguen mi originalidad, y con los que me siento a gusto …

Me doy cuenta que cuando me conecto con mis aspectos valiosos y originales, me lleno de energía, alegría y motivación y encuentro sentido a mi vida.

Busco en mi interior, en mis afectos, sentimientos e intuiciones subconscientes e imperceptibles, una palabra, una frase, una imagen que me ayude a resumir y definir mi originalidad y que, cuando la invoque, me conecte con quien soy, con lo que reconozco como auténticamente propio y me caracteriza …

Me quedo en paz, al ritmo de mi respiración, contemplando esta imagen, palabra, o frase que descubrí y me lleva como un puente, hasta lo más auténtico de mi ser … Me siento pleno.

Me doy cuenta que esta palabra, frase o imagen, me conecta con un manantial de aguas cristalinas y profundas que nunca se agota y que, cada vez que llegue a él, encontraré nuevamente la fuente de energía, alegría y motivación que me lleve a centrarme y nutrirme de mi originalidad.

Doy gracias por este tesoro que encontré dentro mío y lo guardo en mi corazón, hasta que lo vuelva a necesitar.