martes, 28 de abril de 2020




DESAFÍOS EMPRESARIALES FRENTE AL CORONAVIRUS
Estamos viviendo una realidad jamás vivida con anterioridad en el mundo, una situación en la que todos estamos aprendiendo y buscando la forma de poder salir adelante, en medio de muchas incertidumbres y preguntas aún sin resolver.
Todos estamos shokeados, angustiados y desorientados. No sabemos cuándo ni cómo vamos a superar estas circunstancias, pero lo que sí sabemos es que debemos encontrar una salida y superar la pandemia.
Seguramente después de ello el mundo no será el mismo y todos habremos aprendido muchas cosas.
Frente a esto me surgen preguntas e interrogantes que quiero compartirlas, para que, desde esta actitud de interrogarnos mutuamente, podamos encontrarnos. Así me pregunto ¿cuáles son los mayores desafíos y oportunidades que enfrentan las empresas y sus líderes en este contexto? ¿Qué se puede aportar en estas circunstancias difíciles para avanzar en la construcción de una empresa que sea productiva y al mismo tiempo humana y orgánica, aliviando y generando confianza ante tanta fragilidad, temor y aislamiento?

Encuentro que el primero de los desafíos que tenemos por delante es cuidar a la gente, es decir al capital humano, protegernos de la enfermedad, tomando todas las medidas que sean necesarias para evitar los contagios, tanto de aquellas personas que tienen que permanecer en la empresa, como de aquellas otras que son enviadas a sus hogares para continuar trabajando desde allí.
Este cuidado debería incluir los aspectos emocionales, tanto por la reclusión como por la inseguridad existencial que provoca ver tantos enfermos y fallecidos.
El cuidado que le empresa tenga hablará de la mirada que ella tiene de sus trabajadores. Como dice Watzlawick, “no es posible no comunicarse.”[1] Lo que decimos y hacemos, como lo que no decimos y no hacemos, comunica nuestros valores y creencias. Seamos cada vez más conscientes de ello. Es una buena oportunidad para reforzar y despertar el sentimiento de valía que todos tienen para la empresa. 
Preguntémonos ¿cómo estamos comunicando el mutuo cuidado en la empresa?, ¿qué mensajes estamos compartiendo? ¿Qué podemos hacer para cuidarnos mejor?
No perdamos de vista lo que nos decía el gran empresario católico, Enrique Shaw que “La empresa debe ser un instrumento de dignificación humana: el “clima” debe ser tal que contribuya a la ascensión del hombre y le brinde por su trabajo y en su trabajo la mejor de las oportunidades para su desarrollo.”[2] Seguro hay mucho para hacer al respecto.

En segundo lugar, se está produciendo un muy fuerte impacto económico negativo en los resultados de muchas empresas, por la disminución drástica de sus ingresos.
El desafío es tratar de morigerar este efecto, reduciendo costos y azuzando la imaginación y la creatividad para generar nuevas posibilidades comerciales. El contexto es extremadamente difícil y pareciera que no hay mucho por hacer y que estamos en una encrucijada sin salida.
Sin embargo, creo que debemos preguntarnos si ¿no es una oportunidad para que redoblemos nuestra consciencia y descubramos que, a pesar de todo, “… el trabajo es una participación de corazón en la actividad creadora” y que debiera llevarnos a una “… donación de nosotros mismos, a forjar y crear”, como nos decía hace ya muchos años José Kentenich[3].
Aliento a que nos preguntemos ¿qué podemos hacer para que nos sintamos unidos a nuestras tareas en estas difíciles circunstancias? ¿Qué podemos aportar de novedoso para vivir más despiertos y con ganas de forjar y crear, en un ambiente de lejanía, temores y restricciones? ¿Cuál es la forma que encuentro para participar de corazón en el trabajo? ¿Es posible redescubrir nuestra creatividad en este nuevo contexto laboral? ¿Qué cambios imaginamos para poder vivir de manera más plena? ¿Qué puedo recrear para que esto ocurra? Son preguntas difíciles en momentos muy difíciles, pero que buscan abrir puertas.
Estoy convencido que desde esta perspectiva podremos vivir con más alegría nuestro trabajo en estos difíciles momentos.

Vislumbro que, a pesar de todo, es un buen momento para empoderarnos en nuestros trabajos. Nos decía Enrique Shaw que “… el dirigente de empresa debe dar toda la libertad posible para que cada uno sea dueño de sus actos y pueda expresar su personalidad.”[4]  Aprovechemos las actuales y excepcionales circunstancias para hacernos más dueños de nuestra libertad creativa y expresar nuestra más auténtica personalidad, en beneficio mutuo y de una mayor productividad. Creo que estos momentos tan fuertes nos llaman a profundizar estas convicciones y encontrar nuevos caminos.
Si logramos abrir -aunque sea un poco este sendero-, probablemente se pueda avanzar hacia una mejor integración, evitando un trabajador que “… ejecute el trabajo sin considerarlo y sin sentirse, en cuanto persona, vinculado a él y aún menos a la empresa. Careciendo de toda posibilidad de , nada tiene de sorprendente que no aporte a la empresa su inteligencia y corazón.[5]

Neutralizar el impacto negativo de la economía en los trabajadores es otro de los desafíos con el que nos enfrentamos. En las empresas se están tomando medidas de reducción salarial por la caída de las ventas, lo que está provocando dificultades para que podamos continuar solventando nuestros gastos familiares. En muchos casos ese camino es el único posible para evitar un cierre, lo cual sería aún más perjudicial.
Veo como un buen momento para que todos construyamos lo que Kentenich llamaba “solidarismo”, es decir “la responsabilidad de los unos por los otros y por la totalidad”[6], es decir, la solidaridad integrada a la subsidiariedad: ser solidarios con las necesidades mutuas y al mismo tiempo, alentar el mutuo empoderamiento  para que todos puedan realizar aportes a la empresa. Seamos solidarios y busquemos estar más atentos a las necesidades de nuestros compañeros de trabajo, acercándonos a través de los medios de comunicación que nos brindan las redes sociales. Desarrollemos al mismo tiempo nuestra capacidad de acción subsidiaria, con proactividad, llevando adelante todas las tareas que podamos desarrollar para la empresa.

El cuarto desafío que encuentro es el fortalecimiento de los vínculos entre todos los que formamos la empresa. La situación está afectando nuestro ánimo y resquebrajando la cohesión colectiva por la pérdida de la cercanía laboral y la incertidumbre sobre el futuro.
¿Podremos mantener la unión y la motivación en medio de la tormenta? Resulta imprescindible que reforcemos nuestra comunicación, fortaleciendo al mismo tiempo nuestras relaciones vinculares.
Las circunstancias requieren que vivamos en cercanía y tengamos una mutua escucha empática. Más que gurúes que señalen el camino, necesitamos escucharnos, con-vivir los sentimientos y preocupaciones, valorar y sentirnos valorados y tomados en cuenta.

Más que nunca en estos días de incertidumbre, en los que pareciera que se acentúan las dificultades empresarias, la distancia para comunicarnos y una sensación de profundización de un mundo líquido y desmembrado, me resulta iluminador el modelo de hombre nuevo que nos proponía Kentenich, como una “personalidad autónoma de una gran interioridad, con una voluntad y disposición permanente de decisión, responsable ante su propia conciencia e interiormente libre, que se aleja tanto de una rígida esclavitud a las formas como de una arbitrariedad que no conoce normas.” [7]
Caminemos mar adentro en esta noche, iluminados por este hombre nuevo, hacia las nuevas playas que nos esperan.


Carlos E. Barrio y Lipperhedie
23 de marzo de 2020



[1][1] P. Watzlawick, J. Beavin Bavelas y D. D. Jackson “Teoría de la comunicación humana”. (Ed. Herder, 1997), pág. 52.
[2] Enrique Shaw “… y dominad la tierra. Mensajes de Enrique Shaw”. ACDE (2010), pág. 70.         . Enrique Ernesto Shaw, nació en París el 26 de febrero de 1921 y muere en Buenos Aires el 27 de agosto de 1962. Fue un laico, marino y empresario argentino, quien contrajo matrimonio con Cecilia Bunge, con quien tuvieron 9 hijos. Por su vida ejemplar, la Iglesia aceptó que se inicie su proceso de canonización y desde 2001 es considerado Siervo de Dios. Promovió e impulsó el crecimiento humano de sus trabajadores inspirándose en la Doctrina Social de la Iglesia, fundó la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), entidad que forma parte de la Unión Internacional de Empresarios (UNIAPAC), y escribió numerosos libros, folletos y conferencias.

[3] José Kentenich, “Desafíos de Nuestro Tiempo”. Editorial Patris, 1985. Textos escogidos del padre Kentenich. “Análisis de nuestro tiempo”, pág. 15.
[4] Enrique Shaw “… y dominad la tierra. Mensajes de Enrique Shaw”. ACDE (2010), pág. 70.
[5] Enrique Shaw. “Y dominad la tierra”. Editorial ACDE (2010), pág.83
[6] José Kentenich (Herbert King). “El mundo de los vínculos personales”. Editorial Nueva Patris (2015), págs. 90 y 91.
[7] José Kentenich. “Mi filosofía de la educación”. Editorial Schoenstatt (1985), pág. 14.




Los efectos de una comunicación abierta en las organizaciones

“Toda comunicación tiene un aspecto
de contenido y un aspecto relacional,
tales que el segundo clasifica al primero
y es por ende una meta comunicación”.
P. Watzlawick, J. BeavinBavelas y D.D. Jackson[1]

Uno de los grandes desafíos que tienenlas organizaciones es desarrollar una fluida comunicación entre sus miembros. De poco sirve focalizarse exclusivamente en el rendimiento productivo, si no se logra transmitir y generar una adhesión participativa del camino a seguir.
La importancia de la comunicación se refiere no sólo a la capacidad del líder para señalar a su equipo los objetivos de un proyecto, sino también a la aptitudparagestar un círculo virtuoso de confianza creativa, quepermitaproducir una sinergia hacia el logro de mejores resultados.
Muchos proyectos y equipos corren el riesgo de fracasar justamente por la incapacidad de sus líderes para generar este círculo positivo de comunicación entre sus miembros, quedando aprisionados en determinados estilos y conceptos rígidos, que impiden el flujo libre y participativo de la comunicación.
Debemos tomar consciencia -como sostiene Fernando Flores- que“las organizaciones son sistemas conversacionales, son redes dinámicas de conversaciones.”[2]Estas conversaciones tienen sus propias características y nos revelan la cultura de la organización, lo que está habilitado a hablarse y lo que está vedado, aunque muchas veces de forma no explicitada. Es por ello que “los límites de una organización son las conversaciones.”[3]El “… éxito o el fracaso de nuestra gestión depende de las competencias conversacionales que tenemos, porque las conversaciones abren o cierran posibilidades.”[4]
El 1º de febrero de 2003 el transbordador “Columbia” explotó cuando intentaba regresar de su misión, al entrar a la atmósfera de la tierra. Los siete astronautas murieron instantáneamente. La NASA inició una investigación sobre las causas del accidente, las que se clarificaron rápidamente. Pero la investigación también concluyó que se podría haber prevenido la catástrofe, si algunas personas técnicas se hubieran animado a expresar su opinión en su debido tiempo, como el ingenieroRodney Rocha, que había descubierto que en el despegue se había desprendido un pedazo de espuma que se utilizaba para aislar uno de los tanques del transbordador. Cuando tuvo lugar la reunión de evaluación, Rocha no expresósu opinión sobre el tema. Pero posteriormente los investigadores le preguntaron por qué no se había expresado en aquella ocasión, y confesó que sintió que no pudo hacerlo, porque él estaba muy abajo en la estructura de la organización y la jefa de la misión, Linda Ham, muy arriba. Rocha no supo decir ni sí ni no. No dijo nada.
Siguiendo la nota que encabeza este artículo(P. Watzlawick, J. BeavinBavelas y D.D. Jackson[5]), podemos concluir cómo la fuerte cultura vertical de la NASA(lo relacional) lo llevó al ingeniero Rocha a auto inhibirse y no expresar su opinión técnica (el contenido) de lo ocurrido. Esta cultura inhibitoria de la NASA para expresar ciertos mensajes, significó una metacomunicación, es decir un claro mensaje dedesvalorización para compartir el contenido del mensaje de quienes ocupaban puestos de inferior jerarquía en la NASA, sin considerar lo acertado o erróneo que pudiera ser el contenido de ese mensaje, reprimiendo implícitamente la posibilidad de llevar adelante ciertas conversaciones entre los distintos niveles jerárquicos de sus miembros.
Por ello, Rodney Rocha sintió y entendió que él no estaba habilitadoa entablar una conversación con sus superiores, en la que pudiera dar a conocer abiertamente su punto de vista técnico sobre lo ocurrido con el transbordador.Es decir que,la restricción implícita existente de las posibles conversaciones que podían desarrollarse entre los distintos niveles jerárquicos de la NASA, llevó a que se produjera un bloqueo del contenido que el ingeniero Rocha tenía para transmitir, con consecuencias nefastas para la misión espacial.
Los mandos jerárquicos de la NASA no se ocuparon en detectar si existían inhibiciones de distintas personas para transmitir sus conocimientos a otras, porque partían de una concepción de la organización y de la comunicación, que no habilitaba ciertas conversaciones. Esa metacomunicación, expresada a través de una desvalorización del mensaje que portan personas jerárquicamente inferiores (y que por lo tanto no vale la pena escuchar para que cuestionen los pensamientos y creencias de los superiores), impidió el desarrollo de una comunidad de trabajo abierta y participativa.
Parafraseando a Enrique Shawpodemos sostener que el modelo implícito de organización de la NASA en ese entonces,tendía “… a considerar al trabajador como un mero engranaje, sin darle la oportunidad de conocer, de comprender, de percibir él mismo el pulso de la empresa en la cual está comprometido ... Careciendo de toda posibilidad de “participación”, nada tiene de sorprendente que no aporte a la empresa su inteligencia y corazón.”[6]
Cuántas veces se levantan en las organizaciones muros infranqueables entre distintos sectores y personas, por la incapacidad de convivir enla discrepancia distintos contenidos conceptuales. Las diferencias en loscontenidos contaminan de tal manera los aspectosrelacionales,que dificultan una mirada positiva del otro, generando juicios críticos y distancia relacional. Con mucha facilidad nos olvidamos que “… no hallaremos a nadie que no tenga un núcleo bueno, en quien no haya una serie de perlas que debemos descubrir”, más allá desu pensamiento. [7]
Resulta motivador analizar el modelo de organización que nos plantea José Kentenich,centrada en un contacto vincular y vital.
Nos dice que este modelo “… consiste en mantener un contactovivo. Un contacto vital … la vida que poseo y que brota de mí quiere ser traspasada al otro.
Pero no sólo yo salgo al encuentro de la persona que tengo ante mí, sino que ella también sale a mi encuentro. Yo despierto vida, vida que es original, y yo asumo esa vida en mi propia persona.
Por lo tanto, no sólo soy yo quien engendro. El que está ante mí también realiza un acto creador … el que está ante mí también ejerce la acción de engendrar vida respecto a mi persona, tal como yo frente a él, e incluso tal vez en forma mucho más vigorosa que yo.
Si no asumo la corriente de vida que brota del otro, si no la incorporo en mi corriente de vida, no se logra generar una fuerza creadora, no se produce la acción de engendrar. La persona que está ante mí es un ser espiritual vivo, y éste no sólo se deja formar por otro: a su vez también quiere actuar creadoramente … no consiste únicamente en actuar engendrando sino también en ser formado uno mismo por esa acción de engendrar … Este proceso llega a establecer una profunda y real comunidad de vida.”[8]
Kentenich parte de considerar que todas las personas tienen algo valioso y creativo para transmitir y que el camino es generar un ambiente que permita dicho desarrollo e intercambio,para asígestar una comunidad de vida, privilegiando el aspecto relacional,haciendo posible que las diferencias de contenido sean un desafío a superary no un muro que genere una distancia infranqueable.
Esta mirada requiereque en la comunicación organizacional seamos capaces de despojarnos de nuestroego, alimentado por las posiciones y roles de mando, aceptandocon humildad que quienes están en lugares inferiores, tienen miradas y corrientes de vida para aportar, tan valiosas como las que estánen laconducción.
Si en el caso de la NASA se hubiera buscado gestar un ambiente de intercambio comunicacional abierto sin inhibiciones y prejuicios, en el que las partes involucradas se sintieran habilitadas a compartir sus puntos de vista, el resultado hubiera sido muy distinto.
En la Argentinapadecemosmarcadamente divisiones relacionales por diferencias en las ideas políticas, a tal punto que en muchos casos parecen irreconciliables. Por ello, el gran desafío es habilitar conversaciones que prioricen el aspecto relacional, a pesar de las discrepancias conceptuales. Esta metacomunicación posibilitará que las partes apuesten auna apertura y confianza mutuay no se sientan amenazadas por las diferencias, sino que, por el contrario, participen creadoramente.
Sólo así seremos capaces de construir una nueva cultura organizacional y comunicacional, bajo la cual podremos asumir las corrientes de vida que brotan de los demás, incorporándolas a las nuestras yconstruir una fuerza creadora capaz de engendrar vida.


Carlos E. Barrio y Lipperheide
23de diciembre de 2019


[1] P. Watzlawick, J. BeavinBavelas y D.D. Jackson. “Teoría de la Comunicación Humana”. Editorial Herder (1997), pág. 56.
[2] Lidia Muradep. “Coaching para la transformación personal”. Editorial Granica (2012), pág. 115.
[3]Lidia Muradep. “Coaching para la transformación personal”. Editorial Granica (2012), pág. 115
[4]Lidia Muradep. “Coaching para la transformación personal”. Editorial Granica (2012), pág. 117
[5] P. Watzlawick, J. BeavinBavelas y D.D. Jackson. “Teoría de la Comunicación Humana”. Editorial Herder (1997), pág. 56.
[6]Enrique Shaw. “Y dominad la tierra”. Editorial ACDE (2010), pág. 83.Enrique Shaw fue un empresario argentino (nacido en París26 de febrero de 1921 – fallecido en Buenos Aires el 27 de agosto de 1962), que por su vida ejemplar, la Iglesia ha abierto su proceso de canonización.

[7]José Kentenich. “El mundo de los vínculos personales” (Ed. Nueva Patris-Herbert King. 2015), pág. 65.
[8]José Kentenich.“Desafíos de nuestro tiempo”. Editorial Patris (1985), págs. 43 y 44.




LIDERAZGO VINCULAR SUSTENTABLE

“…  niños iraquíes huidos de la guerra no obtienen visa en el
consulado americano de Egipto para entrar en Disneylandia”
Jorge Drexler
(“Disneylandia”)

El 29 de septiembre de 2019 en la jornada mundial del migrante y refugiado, el Papa Francisco renovó su llamado a la acogida de los refugiados y migrantes que huyen de las guerras y de la pobreza, y recordó que muchos de los países que se niegan a la acogida son precisamente los que fabrican las armas que luego se emplearán en los conflictos que empujan a poblaciones enteras al éxodo.
“Las guerras afectan sólo a algunas regiones del mundo; sin embargo, la fabricación de armas y su venta se lleva a cabo en otras regiones, que luego no quieren hacerse cargo de los refugiados que dichos conflictos generan”.
En ese sentido, recordó el Santo Padre que el lema de esta Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado es, precisamente, “No se trata sólo de migrantes”.
“Y es verdad”, subrayó, “no se trata sólo de forasteros, se trata de todos los habitantes de las periferias existenciales que, junto con los migrantes y los refugiados, son víctimas de la cultura del descarte”. Esta cultura es la expresión más opuesta a un mundo sustentable, orgánico e integrado.
Estados Unidos, Alemania y Francia son tres de los más importantes países desarrollados productores de armas que, con sus ventas, han provocado migraciones en Latinoamérica, Siria, Yemen, Irak y Afganistán, hacia los países desarrollados[1]. Pero han limitado el ingreso de inmigrantes a sus países.¡Algo así como si fueran médicos que recetan un medicamento que daña la salud y al mismo tiempo se niegan a curar a quienes se enferman!
Vivimos en un mundo interconectado y globalizado que, al mismo tiempo, no logra vincular armónicamente las relaciones que se establecen.¡Estamos unidos pero aislados unos de otros!
La falta de conexión, es decir la tendencia a ver y accionar en forma separada y disociada los procesos y relaciones que deberían vincularse y sustentarse, nos lleva al mundo mecanicista, dividiendo interiormente a la persona, disolviendo sus vínculos y separando las ideas de la vida.
Las líneas de la canción Disneylandia de Jorge Drexler que se transcriben más arriba, nos muestran la desorientación del mundo que habitamos, que no logra darle sentido a las relaciones que establecemos.
Nada puede vincularse y sustentarse si no se parte de la consciencia de uno mismo, que se extiende de forma natural hacia el prójimo y al cuidado del hábitat en el que vivimos.
Debemos comprender las relaciones vinculares y sustentables como un concepto global. Como dice el Papa Francisco “… todo está íntimamente relacionado.”[2]“Hoy el análisis de los problemas ambientales es inseparable del análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relación de cada persona consigo misma, que genera un determinado modo de relacionarse con los demás y con el ambiente.”[3]
Cuando rompemos esa vinculación generamos mecanicismo: aislamos la comunicación y el mutuo intercambio que debe existir entre todas las cosas y vamos construyendo la torre de Babel.

El mecanicismo de Nestlé y el aceite de palma
Un pequeño ejemplo de este mecanicismo, anti sustentable y aislacionista lo vemos en el proceso de compra del aceite de palma por parte de la empresa Nestlé, quien ha sido en cierta forma co-responsable de la deforestación en Indonesia para obtener aceite de palma. Nestlé, al abastecerse de aceite de empresas proveedoras como Sinar Mas, el mayor productor de Indonesia de aceite de palma, ha facilitado que Sinar Mas expanda sus plantaciones tras talar las selvas tropicales y quemar y drenar las zonas de turberas. Estas actividades crean graves problemas sociales, aceleran el cambio climático y destruyen el hábitat de especies amenazadas como el orangután.
Nestlé, al igual que los países desarrollados que venden armamentos a los países subdesarrollados, no tiene una mirada vincular, sustentable e integral de los efectos de sus actos y se desentiende de las acciones que sus proveedores puedan ocasionar.
Lo cierto es que el 27 de junio de 2018, Nestlé fue suspendida de la Mesa Redonda para el Aceite de Palma Sostenible (RSPO), por no haber realizado ningún progreso en la compra de este aceite.

El Liderazgo vincular como respuesta al mecanicismo de nuestro tiempo
Solamente un proceso orgánico de vinculación en nuestra forma de pensar, vivir (trabajar) y amar nos llevará a desarrollar una comprensión integral del mundo y de las relaciones existentes entre los distintos ámbitos.
José Kentenich nos muestra el camino de un liderazgo vincular, sustentable y creativo, al decirnos que “… en cada uno se esconde vida … la vida que hay en mí debe pasar por la vida de todos aquellos con los que tengo que ver, por los que debo trabajar. Pero ese torrente de vida es alimentado a su vez por la vida que hay en la comunidad. El torrente que parte de mí absorbe el torrente que hay en cada uno. Y el torrente sigue su curso de persona en persona, regresa nuevamente a mí y sigue circulando más y más.” [4]
Este proceso vital de mutua apertura, entrega y receptividad generará una auténtica vinculación, y “…ese debería ser en realidad el sentido de nuestra educación a la comunidad: que dejáramos circular realmente un torrente de vida a través de nosotros y que nos dejáramos impulsar por ese torrente de vida, pero también que pudiésemos ayudar a crearlo”[5]
El liderazgo vincular sustentable incluye necesariamente una concepción del trabajo que nos permita vivir relacionados, en equilibrio y plenitud.
En este sentido el Papa Francisco señala que “en cualquier planteo sobre una ecología integral, que no excluya al ser humano, es indispensable incorporar el valor del trabajo …”[6] “El trabajo debería ser el ámbito de este múltiple desarrollo personal, donde se ponen en juego muchas dimensiones de la vida: la creatividad, la proyección del futuro, el desarrollo de capacidades, el ejercicio de los valores, la comunicación con los demás, una actitud de adoración.”[7] “El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal”.[8]

Las acciones de Enrique Shaw como modelo del liderazgo vincular sustentable. La Circular del 11 de agosto de 1959.
Un ejemplo de modelo de liderazgo vincular y sustentable, contrario a la cultura del descarte, en el que vemos una vinculación y relacionamiento entre el trabajador, el empresario y la realidad circundante, lo encontramos en Enrique Shaw.
El 11 de agosto de 1959, en el contexto de una delicada situación económica de la Argentina, Enrique, siendo gerente general de la empresa Rigolleau, emitió una circular interna en la que señalaba el valor del trabajo humano y el consecuente carácter moral de cualquier despido, sin perder de vista el equilibrio de rentabilidad que debe tener toda empresa.
En todo momento aparece su mirada integradora entre la realidad, el empresario y el trabajador, entre el mundo, el capital y el trabajo.
Señalaba como principio general que “… la desocupación … es un mal moral antes que un mal económico”[9] con los siguientes efectos:
1)    Efectos negativos sobre la vida del trabajador y su familia:
“… afecta, con su conjunto de sufrimientos, a seres humanos en su carne y en su corazón …introduce en los hogares afectados la angustia y la restricción aún en lo que atañe a las necesidades esenciales de la vida, arrastra consigo la inseguridad, el temor al mañana y con frecuencia la miseria.”
2)    Efectos sobre la dignidad del trabajador y el sentido del trabajo:
“… atenta contra la dignidad de los hombres afectados por ella. El trabajador es un ser humano que ha comprometido en su trabajo su personalidad de hombre, no sólo sus energías físicas y musculares, sino también con su inteligencia, su competencia, su sensibilidad y su conciencia y derechos de hombre de bien.”
3)    Efecto contrario al orden natural querido por Dios:
“… viola los designios de Dios, que quiere que el hombre trabaje y obtenga de su trabajo los medios para vivir él y los suyos una vida humana útil a la comunidad..”[10]
En la segunda parte de esta memorable circular, Enrique clarifica con sumo realismo empresario la conducta a seguir:
a)    no colocar el despido como la primera solución. “Será por el contrario la que se tome cuando ya no queda ninguna posibilidad de evitarlo y lo exija el bien común.”
b)    “Los señores jefes y capataces deberán hacer ahora un esfuerzo especial tendiente a ocupar en forma realmente útil al personal excedente.”
c)     “… producir a costos que nos permitan competir y vender nuestros productos, con lo cual se mantendrá nuestra fuente de trabajo.”
d)    “Lo anterior se aplica a quien de veras quiere trabajar.”
e)     “En resumen, nuestra actitud debe ser clara y a la vez serena y no demagógica: no hacer promesas, ni amenazas, sino un esfuerzo consciente y sostenido para que la mayor cantidad posible de personas … puedan tener un trabajo estable…”[11]
El análisis de la circular nos muestra la dinámica vincular y sustentable que tenía Enrique, colocando los valores empresarios en su justo orden, priorizando la preservación del trabajo, y buscando generar desde una dinámica de participación y retroalimentación creativa, el desarrollo de un torrente de vida -al decir de José Kentenich-, para lo cual delegó en los capataces la creación de nuevas actividades para los operarios, y en los gerentes la reducción de costos para aumentar las ventas, sin perder de vista en su conjunto el realismo de lo posible.
Dos años después de emitida esta circular, en el año 1961, cuando los accionistas de Cristalería Rigolleau, decidieron dejar cesantes a 1.200 obreros de la fábrica de vidrio de Berazategui, a raíz de las dificultades económicas por las cuales atravesaba la empresa, Enrique decidió oponerse a estos despidos y viajar (ya muy enfermo) a Estados Unidos de América, para que el principal accionista -Corning Glass- revisara su decisión. Probablemente en esa reunión, sus argumentos se basaron en los principios de la citada circular. ¡Y lo notable del caso es que logró convencerlos: no despidieron a ningún trabajador!
Solamente esta visión orgánica y vincular será capaz de integrarnos para que descubramos las relaciones que existen entre todos los ámbitos de la vida y la creación, fruto de la mano bondadosa de Dios, que “… rodea con su ternura todo lo que existe”[12]


Carlos E. Barrio y Lipperheide
17 de octubre de 2019





[1] La mayor parte del mercado de armas sigue perteneciendo a EE UU y Rusia. Washington y Moscú venden más de la mitad del armamento mundial. El total de pedidos de ambos países corresponde al 33% y 23%, respectivamente.
El país que completa este trío es China, cuya exportación de armas en 2012 aumentó de un 3,8% a un 6,2%. Los dos países que la siguen son Francia con un 6% y Alemania con un 5,6%.

[2]Laudato si, 137
[3]Laudato si, 141.
[4]José Kentenich. “Textos Pedagógico”. Editorial Nueva Patris-Herbert King. (2008), pág. 305
[5]José Kentenich. “Textos Pedagógico”. Editorial Nueva Patris-Herbert King. (2008), pág. 306.
[6]Papa Francisco, “Laudato sí”, 124.
[7]Papa Francisco, “Laudato sí”, 127
[8]Papa Francisco, “Laudato sí”, 128
[9] Sara Shaw de Critto. “Viviendo con alegría”. Editorial Claretiana (2017), pág. 136
[10]Sara Shaw de Critto. “Viviendo con alegría”. Editorial Claretiana (2017), pág. 137
[11]Sara Shaw de Critto. “Viviendo con alegría”. Editorial Claretiana (2017), pág. 137
[12]Laudato si, 246